“Pasaban murciélagos”
Pasaban murciélagos, prendidos a la ropa de las vacas, las gacelas; cuando pude quité alguno.
Y otros, más domésticos, colgaron en la cocina con la cabeza para abajo; papá les daba vino, cigarrillos. Las mujeres, más ilusas, poníamos rosas y alhelíes, para que el intenso perfume a sangre y a azúcar de esas flores, les calmase.
Un día, uno me mordió; mas, proseguí indemne. Oigo, sí, que “los niños de la noche hacen su música”; pero no participo del festín. Estoy como testigo. O participo, y no lo sé.
Structure
3 lines · 3 stanzas